“Mi niño no quiere ser un pirata, mi hijo es un pirata.” Nos dijo la mamá del pequeño.

“Me encantaría que quedara un recuerdo tal cual se imagina las aventuras piratas en su habitación.” El tesoro se escondía en una playa al sur de Francia.

Tenía un mapa en su poder y para encontrarlo solicitó la ayuda de su más fiel amigo Sultán y su papá. Toda una aventura de un intrépido pirata


“¡¡¡Tierraaa a la vistaaaa!!!”
“¡Vamos Sultán!”

En busca del tesoro estamos

En la Isla perdida nos encontramos

“Veamos qué nos dice el mapa.”

“Si el sol se encuentra en el Oeste…

¡Creo que el tesoro se encuentra en esa dirección!”

“¿Está usted seguro tripulante?”

“¡Ajá! ¡Aquí está!”

Sultán, cansado tras la búsqueda queda tendido en el suelo.

“¡Ya es nuestro!”
“¡Buen trabajo Capitán!”

“Según éstas indicaciones parece haber otro tesoro en una isla cercana.”
“Veamos…”

“Asegúrese de llevar todo el contenido.”

“No podemos perder ni una moneda.”

“Aturdido, Sultán reposa sobre la rama de un árbol.”

“Tomaremos dirección Oeste.”

“Emprenderemos nuevo rumbo ésta tarde antes de que el sol se ponga.”

“¡Aquí estuvo el Pirata Intrépido!”

¡Zas! ¡Zas!

“¿Cómo te encuentras Sultán?”

“¡Voy mejorando Señor!”

“¡Bien!”

“No avisto monos en la costa. Tenemos vía libre.”
“¡Retomemos el rumbo Camaradas!

La embarcación nos espera.”

“¡Cuidado! No humedezcan el baúl.

¡Saben muy bien lo importante que es para mí conservar el tesoro en perfecto estado.”

“¡Mire Señor!

Parece que nos observan. ¡Demonos prisa!”

“Recojan todas sus pertenencias.

¡Viento en Popa!”